sábado, 10 de abril de 2010

Mi madre y sus tucos...

Mientras estaba "tratando" de concentrarme en estudiar encerrada en mi cuarto, de repente empecé a percibir un exquisito aroma proveniente de la cocina.
El olor que sentía era conocido y me indicaba que mi madre estaba cocinando uno de sus tucos "domingueros" (aunque hoy es sábado). Esto producto de una mezcla de tradiciones y costumbres de dos personas con crianzas y ascendientes de diferentes orígenes. Mi madre nacida y criada en el interior, donde la comida de olla es cosa común. Mi padre, proveniente de una familia típicamente italiana, donde la pasta nunca puede faltar en la mesa un domingo al mediodía (aunque en casa no se da tan así y tenemos ciertas épocas; se podría decir que vamos cambiando para no aburrirnos).
Dicho aroma no sólo hizo que me trasladara mentalmente en el tiempo, al recordar ciertas cosas de la niñez, sino también físicamente, puesto que en menos de lo que se imaginan terminé en la cocina. Ello debido a que es una "costumbre" (quizás transmitida generacionalmente, puesto que mi madre siempre me cuenta que ella hacía lo mismo con mi abuela), que yo pruebe el "juguito" de ese tuco a medio hacer varias veces durante su cocción y que además me "lleve prestado" un choricito en un pedacito de pan (si mi madre anda en la vuelta, son dos los pedacitos que se van, pero hoy fue a "escondidas", ya que ella se había acostado a mirar TV mientras el tuco se cocinaba por lo menos por una hora y media; igual si me pescaba tenía la excusa perfecta de que lo estaba revolviendo y cuidando, jejeje).
Está bueno hacer ciertas travesuras de grande!!! y también recordar las picardías de la niñez... jejeje
Y además, como pueden ver, cualquier excusa sirve para alejarse de los libros por un rato...

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